una ruta por la memoria_

proyecto_


"El paisaje es una porción del mundo (sea natural o cultural) vista a través de nuestros ojos. Esta mirada- por ser un proceso humano- es siempre un acto intelectual. Las miradas humanas no son nunca ingenuas. Son recortes de la realidad efectuados con diversas intenciones y objetivos. Recreativos, estéticos, sociales, políticos, económicos... en fin, multifacéticos como el hombre (y la mujer) mismos."

BERJMAN, S.

Sobre esta premisa antropocéntrica se basa el proyecto "Una Ruta por la Memoria", desarrollado durante la beca de residencia Solar i Egos´11, que transcurrió en la comarca burgalesa Odra-Pisuerga. En el tiempo de la estancia allí, se realizo una pequeña cartografía de los pueblos adheridos al festival, y un archivo de historias relacionadas con paisajes o fragmentos del mismo. Estas pistas de audio, fueron almacenadas en Cd-Roms interactivos que se podían obtener en el museo y en las oficinas de turismo de la zona. A su vez, las pistas de audio podían ser descargadas a teléfonos móviles o reproductores de Mp3 a través de un dispositivo en el mismo museo y de un link en internet.

Nace entonces el concepto de audioguía rural, con la que se puede recorrer un territorio raramente transitado, mientras se escuchan narraciones relacionadas con ese entorno, y que potencian la construcción de nuevos paisajes empáticos desde la memoria de quien ya los vivió, y la subjetividad del que ahora los vive.

Durante este desarrollo se ha centrado como objetivo fundamental la construcción de paisaje contemporáneo, a través del uso e interpretación realizada por el espectador mientras se escucha un archivo de historias relacionada con el contexto que le rodea, convirtiéndolo en un creador de paisajes empáticos. Pretende ser una reflexión que aborde los mecanismos de elaboración mental del paisaje, transformado de individuo a individuo, pero con una serie de nexos físicos comunes en el espacio y el tiempo. Pequeñas edificaciones, ruinas, reconstrucciones y elementos del paisaje pueden actuar como estos elementos de enganche. Es importante el papel que cada época y sociedad juega en esta obra, donde las emociones propias del individuo dibujan otros horizontes. Se trata de narrar paisajes imaginarios con un guión preestablecido; el proyecto es concebido a partir una doble construcción, donde el narrador construye un paisaje desde el recuerdo que, al ser leído por otro espectador es reconstruido de nuevo. Así, las interferencias propias de la memoria se unen a la subjetividad de cada espectador, recreando las situaciones con interpretaciones infinitas.

Sin duda, recorrer las zonas de Huesca que más sufren el problema de la despoblación, con ayuda de la información proporcionada por el CEDDAR (Centro de Estudios sobre la Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales), y VISIBILIZAR a través de documentos audiovisuales, tanto los dirigidos a un público más amplio como aquellas organizaciones dotadas de un carácter más especializado, resultará un factor positivo para la comarca. A su vez, contribuir a generar entre la opinión pública una mayor toma de conciencia, si cabe, acerca de esta merma, y a divulgar investigaciones surgidas del seno de la comunidad científica a través de un trabajo gráfico. Cabe destacar, la voluntad por parte de este proyecto de engrosar, en suma, un clima de participación e intercambio a través del arte como soporte y lenguaje.

Así, escuchar y dialogar con los vecinos foráneos e inmigrantes de los pueblos, y hacer una cartografía de los lugares y profesiones autóctonas tales como pastoreo, ganadería, agricultura, comercio,… además de favorecer la visibilización de los mismos, resultará un trabajo extremadamente gratificante.

Justificación_Paisaje sociológico. Uso empático de la imagen. La despoblación como mal endémico


"Las culturas otorgan significado a la realidad y, por tanto, hacen que el ser humano viva en un mundo simbólico que se superpone al mundo físico. Por tanto, la realidad, independientemente de su existencia física, es un constructo cultural y, por ende, también lo es el entorno, la naturaleza. El entorno en el que nos movemos es insuflado de significados culturales."

ALEDO, A. La crisis ambiental y su interpretación sociológica.

El concepto de paisaje como realidad social ha sido escasamente analizado por la sociología debido, en gran medida, a la resistencia ejercida por la producción social y el mercado. El paisaje es también sociedad, y las maneras de interpretación del mismo, pese a extender sólo el término lugar natural a comunidades rurales fuera de lo urbano.

En este punto se parte de la premisa del paisaje como idea romántica, el cual solo existe desde la contemplación, una imagen proyectada en la imaginación y la memoria del individuo. El paisaje como experiencia estética del entorno, que se configura en un proceso de memoria de forma fragmentada (como la sociedad contemporánea) el universo íntimo y personal del individuo. Se basa en un uso empático de la imagen y su representación ideal a través de los símbolos inculcados socioculturalmente. En definitiva, el retrato de la cultura y su sociedad a través de las imágenes generadas.

En un contexto social en el que lo humano y lo cultural están siendo devaluados, las propuestas artísticas fundamentan la importancia que tiene la imaginación, con sus cualidades de libertad, infinitud y visibilidad, para configurar el universo propio de las personas. Que sean estas invitaciones las que, desde el individuo como la base de la sociedad, ayuden a legitimar el arte, ya que parte de cada uno de nosotros y es para nosotros mismos. El arte como refugio y espacio público de diálogo, habitándolo desde todo aquello exterior a la casa. La experiencia estética del entorno es lo que se considera paisaje, y la idea es explorar, confrontar, cuestionar y combinar los límites y diferencias con respecto al imaginario, entre los paisajes natural y urbano, teniendo en cuenta sus peculiaridades y relaciones con lo social y lo artístico.

Así, se propone al espectador que sea creador, cambiando el concepto posmoderno de arte, y recuperando la memoria e imaginación mermadas, para generar nuevos paisajes y hacerlos visibles. Ya no es el espectador quien completa la obra, sino quien la genera a través de propuestas e iniciativas. Se desvincula el concepto de creador como único y genuino, rompiendo con la mera contemplación y observación de un espectador aburrido y cabreado. Quizás, y es una esperanza, la participación activa del espectador en el arte y la ruptura de los conceptos tan arraigados como naturaleza y artificio, puedan legitimar el arte contemporáneo, fragmentando las barreras y prejuicios de la sociedad hacia el mismo, de una forma coherente, racional y democrática.