control_

 

Proyecto conjunto realizado con el artísta Jose M. Crespo Legazpi

 

Genesis del proyecto


Todo individuo, dentro de un grupo social, se ve obligado a repetir sistemáticamente acciones que le identifican, agrupan y ayudan a desenvolverse en el medio. Acciones inconscientes y automáticas.

Asumiendo la sociedad como un conglomerado de normas y pautas para el individuo, nace este proyecto. Las directrices y direcciones hacia un punto final concreto, dentro del comportamiento humano, componen esta instalación de ilusión de poder y control. Solo nosotros sabremos cual es el principio y el fin, pero no la esencia de los senderos, que cambia con cada decisión de cada individuo.

Con esta premisa, la pieza control, ironiza y hace consciente los pequeños senderos que el individuo cree trascendentes en su vida, pero que pasan desapercibidas al disolverse en la multitud. Acciones como el trayecto al trabajo, que adquieren demasiado valor individualmente y en esencia no lo tienen. Otorgar valores de importancia a mecanismos que sirven a una mejor adaptación en esta sociedad es lo que mueve la pieza.

En un ejercicio de reflexión, el espectador puede verse identificado en la ilusión y recalcular el valor concedido a estos senderos rutinarios que llenan nuestras vidas.  Y así, volcar parte de ese valor recalculado en espacios de la vida que si lo tienen. O simplemente aceptar el camino que unos pocos le han obligado a seguir y hacerlo sin preguntas. En una tercera opción el individuo busca una tangente que le llevará más trabajo recorrer pero con un mismo fin, reafirmando una voluntad propia.

Reflexiones personales


La pieza es la culminación de bocetos e ideas dispersas que confluyen en un mismo término, control. Todas ellas buscan un desorden en la rutina del transeúnte y habitante de la urbe, algo por otra parte ya cotidiano. La integración del público a través de un elemento totalmente asumido, como son las vallas de cerramiento urbano, crean un nexo más cercano entre espectador y la instalación, haciendo más fácil la participación.

En la pieza, un juego de tiempos se establece como árbitro del cambio de los recorridos propuestos, que son manejados por otro individuo al que se le concede el poder de cambiarlos. El uso de las masas para hacer evidentes los movimientos que, en la masa se producen en cortos periodos de tiempo, nos sirve como herramienta para hacer más evidente el concepto de control.

Se concede al espectador la posibilidad de dejar de ser individuo para adquirir un punto de vista superior a los demás, y con ello a la representación de la sociedad.

A su vez, el aspecto lúdico del puesto de control, asume  una lecturas por parte del espectador de participación e irrealidad, que determinará en gran medida sus actos. La transmisión de datos on-line a tiempo real y con una cámara en directo que advierte de lo que ocurre a pocos metros de distancia, hará que el controlador sea consciente de la realidad de su decisión.

En definitiva, se trata de crear una máquina de control en la que ya conocemos de antemano el principio y el fin, pero podemos controlar el proceso, el sendero de los espectadores activos que, voluntaria o involuntariamente se ven inmersos en el dispositivo. Constituye una crítica a la sociedad y a los individuos con poder, como elementos opresores de la propia sociedad.

Montaje y funcionamiento


La pieza es la culminación de bocetos e ideas dispersas que confluyen en un mismo término, control. Todas ellas buscan un desorden en la rutina del transeúnte y habitante de la urbe, algo por otra parte ya cotidiano. La integración del público a través de un elemento totalmente asumido, como son las vallas de cerramiento urbano, crean un nexo más cercano entre espectador y la instalación, haciendo más fácil la participación.

En la pieza, un juego de tiempos se establece como árbitro del cambio de los recorridos propuestos, que son manejados por otro individuo al que se le concede el poder de cambiarlos. El uso de las masas para hacer evidentes los movimientos que, en la masa se producen en cortos periodos de tiempo, nos sirve como herramienta para hacer más evidente el concepto de control.

Se concede al espectador la posibilidad de dejar de ser individuo para adquirir un punto de vista superior a los demás, y con ello a la representación de la sociedad.

A su vez, el aspecto lúdico del puesto de control, asume  una lecturas por parte del espectador de participación e irrealidad, que determinará en gran medida sus actos. La transmisión de datos on-line a tiempo real y con una cámara en directo que advierte de lo que ocurre a pocos metros de distancia, hará que el controlador sea consciente de la realidad de su decisión.

En definitiva, se trata de crear una máquina de control en la que ya conocemos de antemano el principio y el fin, pero podemos controlar el proceso, el sendero de los espectadores activos que, voluntaria o involuntariamente se ven inmersos en el dispositivo. Constituye una crítica a la sociedad y a los individuos con poder, como elementos opresores de la propia sociedad.