La civilización de la imagen_I

 

Reflexión personal


Ya en su ensayo “Pensar la imagen”, Santos Zunzunegui, escribe que aunque no hace falta remitirse a datos estadísticos, el hecho es que más del 94 por 100 de las informaciones que el hombre contemporáneo, habitante de las grandes urbes, recibe, se analiza a través de los sentidos de la vista y el oído; más del 80 por 100, específicamente, a través del mecanismo de la percepción visual.- para caer en la cuenta de  que la información y la cultura que se generan en nuestros días tienen un tratamiento predominantemente visual.

Es por esto, por lo que se define a la sociedad actual como “la civilización de la imagen”, donde es cada vez más común la tendencia a eliminar la distinción entre lo que es imagen y lo que es realidad. Contamos además, con una contaminación diaria de los mass-media,  capaz de condicionar a una masa globalizada, que conforma un rebaño potencialmente consumista.

En mi proyecto abordo como idea fundamental, la necesidad de consumir imágenes, independientemente del medio en el que se produzcan. Uso la televisión como el elemento más representativo de contaminación visual, un aparato doméstico con una capacidad de absorción mental muy superior a la de ningún otro elemento comunicativo.

Las series de fotografías muestran una descontextualización de la televisión, que aunque apagada, posee un grado de iconicidad suficiente como para evocar al espectador recuerdos y construir un lenguaje propio.


En todas las series trabajo con dos símbolos fundamentales: el personaje y la televisión. El primero representa, el luto por la necesidad de cargar un lastre inútil y la pérdida de tiempo implícita en el consumo de imágenes.
Por otro lado, la televisión, se estructura como símbolo  de esta contaminación visual.  Ambos conceptos quedan patentes en las dos fotografías iniciales.

En la segunda serie, trato de presentar al espectador la presión a la que se ve sometido el mismo personaje en su intento de desintoxicación visual, y cómo en esa tentativa acaba consumido.

Y por último, la tercera serie es el residuo en forma de documentación de una acción, que consistía en caminar llevando a cuestas una televisión hasta quedar exhausto, al igual que pasa cuando  permaneces sentado horas y horas frente a la televisión.